A pesar de la ausencia de Isa Pantoja, los primos ha disfrutado al máximo de una de las primeras jornadas de la Semana Santa sevillana.

Sevilla vive una de sus semanas más intensas del año, con calles llenas de tradición, incienso y fervor religioso, y en medio de esa atmósfera única se ha vivido un emotivo reencuentro familiar entre dos de los rostros más conocidos del panorama social español: Anabel Pantoja y Kiko Rivera.
La sobrina y el primo, respectivamente, de la tonadillera Isabel Pantoja, han coincidido en la capital andaluza para celebrar el Lunes Santo acompañados de sus parejas y seres queridos, en una jornada que ha combinado emoción, tradición y complicidad.
La influencer sevillana llegó a su ciudad natal tras pasar el Domingo de Ramos en Córdoba junto a su pareja, David Rodríguez, quien participó activamente en una procesión como costalero.
Después de ese intenso día de fe y tradición, Anabel decidió prolongar su estancia en Sevilla para vivir la Semana Santa con su hija, Alma, que se ha convertido en el centro de atención durante estas celebraciones.
Desde primera hora del Lunes Santo, Anabel se mostró radiante y sonriente, atenta a cada detalle de las procesiones y completamente volcada en compartir con su pequeña el significado de estas fechas tan arraigadas en la ciudad.
La escena más comentada de la jornada tuvo lugar en un balcón con vistas a las cofradías que desfilaron por las estrechas calles sevillanas: allí, entre amigos y familiares, la influencer compartió risas, gestos de ternura y momentos de complicidad que no pasaron desapercibidos para quienes observaban desde la calle.

Fue precisamente en ese balcón donde se produjo el reencuentro con su primo Kiko Rivera, acompañado por su pareja Lola García, con quien se mostró relajado, sonriente y totalmente integrado en el grupo.
Las imágenes captadas por los medios reflejaron un ambiente cordial y natural, lejos de dramatismos y marcado por el afecto familiar.
Según testigos, Kiko no dudó en coger en brazos a la pequeña Alma, derrochando ternura y complicidad ante las cámaras.
La propia Anabel, siempre cercana con los medios, no esquivó las preguntas sobre cómo vivía esos días tan especiales.
Con una sonrisa franca, comentó a los periodistas allí presentes que “para mí, la Semana Santa es una de las tradiciones más importantes del año y estoy feliz de poder compartirla con mi hija y con mi familia”, palabras que resumen perfectamente el tono de la jornada.
La ausencia de Isa Pantoja, otra de las primas de la familia, fue notable en este encuentro sevillano; sin embargo, el ambiente reinante fue de armonía y disfrute, con la música de las bandas de cornetas y tambores de fondo y el paso constante de nazarenos y pasos que definen la Semana Santa hispalense.

Para Anabel, Sevilla no es solo el lugar donde nació, sino también un referente emocional y cultural que cada año visita con ilusión renovada.
Su pareja, David Rodríguez, pese a no estar presente en todos los actos del Lunes Santo —debido al esfuerzo de su participación en Córdoba— se ha mantenido al lado de Anabel y de Alma en diferentes momentos, reforzando la imagen de unidad y apoyo mutuo.
Por su parte, Kiko Rivera ha demostrado estar en un momento personal estable, disfrutando de la Semana Santa con naturalidad y compartiendo con su prima y su pareja instantes de convivencia familiar que, según varios medios, han sido captados con una actitud relajada, participativa y muy sonriente.
En definitiva, la jornada vivida este Lunes Santo en Sevilla ha sido una mezcla de tradición, emoción y reencuentros, con Anabel Pantoja y Kiko Rivera como protagonistas de un momento especial dentro de la Semana Santa sevillana.
Entre procesiones, conversaciones distendidas y miradas cómplices desde un balcón privilegiado, la familia ha demostrado que, más allá de los titulares y los rumores, el valor de estas fechas reside en compartirlas con quienes se quiere y en transmitir a las nuevas generaciones, como la pequeña Alma, esas tradiciones que forman parte del alma de Andalucía.
