El Laberinto de Génova: Los Mensajes que Cercan a Feijóo tras la Tragedia
Bajo el peso de una verdad a medias: El Gobierno y las víctimas exigen la dimisión del líder del PP tras revelarse una entrega selectiva de mensajes sobre la catástrofe. La cita judicial del 9 de enero se convierte en el epicentro de un terremoto político sin precedentes.

En el tablero político español, la confianza es un cristal fino que, una vez quebrado, rara vez vuelve a unir sus piezas.
Hoy, Alberto Núñez Feijóo se encuentra caminando sobre esos cristales rotos.
La tormenta que devastó pueblos enteros aquel fatídico día de la Dana no solo dejó un rastro de lodo y dolor, sino que ha desatado una crisis de credibilidad que ahora amenaza con hundir la cúpula del Partido Popular.
La revelación de que el líder de la oposición solo entregó a la justicia los mensajes enviados por el entonces president Carlos Mazón, omitiendo sus propias respuestas, ha encendido una mecha que el Ejecutivo ha aprovechado para lanzar un órdago directo: la exigencia de su dimisión inmediata.
Desde el Palacio de la Moncloa, la narrativa es implacable.
La portavoz del Gobierno ha calificado la estrategia de Feijóo como una “oposición irresponsable” que mercadea con el sufrimiento de los afectados.
“Lleva un año mintiendo”, sentenciaron fuentes gubernamentales, subrayando que la entrega unilateral de chats no es un acto de transparencia, sino una maniobra de ocultación.
El centro de la ira reside en la falta de integridad de la conversación.
¿Qué respondió Feijóo mientras el agua subía? ¿Qué instrucciones o silencios mediaron en esas horas críticas?
La sospecha de que existe un vacío deliberado en el acta notarial presentada por Génova ha transformado un procedimiento judicial en un juicio moral público.
Mientras tanto, en las calles y en las sedes de las asociaciones de víctimas, el sentimiento es de una traición profunda.
La presidenta de la Asociación de Víctimas del 29 de octubre fue tajante: “No necesitamos contexto, necesitamos verdades”.
Para quienes perdieron todo bajo el lodo, la política de “mensajes unidireccionales” es percibida como un maltrato adicional, una táctica de distracción que insulta la memoria de los fallecidos.
La exigencia es clara y transversal: la conversación íntegra debe salir a la luz, sin ediciones ni filtros partidistas, porque el dolor no entiende de colores políticos ni de estrategias de defensa.
Por su parte, el Partido Popular se ha atrincherado en una defensa técnica.
Aseguran que la entrega fue voluntaria y que se limitaron a lo sugerido por la jueza, admitiendo, eso sí, un “error de fechas” al justificar cuándo se recibió la información.
Sin embargo, este reconocimiento de error —pasar del lunes al martes en el relato de los hechos— ha sido visto por la oposición como una grieta en un muro que empieza a desmoronarse.
Con la citación judicial por videoconferencia fijada para el próximo 9 de enero, Feijóo ya no podrá escudarse en comunicados de prensa.
Ante la justicia, bajo juramento, las palabras que no quiso entregar por escrito deberán ser pronunciadas, marcando quizás el capítulo más dramático de su carrera política.