Un detalle sorprendente en el reciente fallo de la Corte Suprema ha conmocionado al mundo jurídico: muchos expertos señalan que la decisión contra el Fiscal General parece contradecir el propio precedente que la propia Corte había establecido previamente. Esta inconsistencia, de confirmarse mediante análisis académico, podría abrir un serio debate constitucional sin precedentes en años: ¿Ha roto la Corte su propio “camino” legal? ¿O se trata simplemente de un ajuste deliberado para crear un nuevo precedente? Todo esto está generando un intenso debate en el Congreso, entre los juristas y dentro del propio poder judicial. ¿Qué sucedió realmente tras las puertas del panel de jueces? Ver más en comentarios 👇

Con el caso del diputado del PP Pedro Morenés y el de la revelación del certificado de penales de un ciudadano, el Alto Tribunal fijó una jurisprudencia que con García Ortiz se ha saltado.

La sentencia del Tribunal Supremo que condena al Fiscal General del Estado por revelación de secretos contraviene no solo el criterio de la propia Sala Segunda, que en fase de admisión excluyó del objeto del juicio la nota de prensa emitida por la Fiscalía, sino que se aparta de manera explícita de la doctrina que el alto tribunal ha venido sosteniendo durante más de una década en materia de difusión institucional de información previamente conocida.

¿Puede el tribunal contradecir sus propias doctrinas sin motivar de manera reforzada el cambio? ¿Puede hacerlo en un caso con evidente significación política y estructural, como es la condena del máximo responsable del Ministerio Público? ¿Puede hacerlo si el cambio afecta a la protección de derechos fundamentales recogidos en la Constitución, como el 18 -derecho a la honor, intimidad y propia imagen- o el 20 -derecho a la información-?

En dos precedentes especialmente relevantes, el Supremo estableció una línea jurisprudencial clara: cuando la información ya es accesible públicamente, carece de la reserva necesaria para integrar un delito de revelación de secretos.

Esta doctrina quedó fijada, de forma nítida, en el caso del entonces diputado del PP Pedro Morenés, cuando el tribunal archivó una querella al considerar que la nota de prensa en cuestión se limitaba a reproducir hechos ya divulgados y, por tanto, no secretos.

De forma aún más contundente, en 2016 una sentencia firmada por Manuel Marchena absolvió a un magistrado que remitió antecedentes penales a un órgano interno del Poder Judicial, entendiendo que ni el contenido ni el contexto de la comunicación permitían subsumir la conducta en el tipo penal del artículo 417 del Código Penal.

Ambos pronunciamientos se convirtieron en jurisprudencia consolidada, aceptada tanto por operadores jurídicos como por la doctrina penalista. Su núcleo común: el carácter público o previamente difundido de la información excluye el elemento de “secreto” exigido por la norma penal.

La comunicación institucional no puede tipificarse como delito si no desvela datos inéditos, reservados o protegidos, como los que sí desveló el Diario El Mundo el 13 de marzo a las 21:29 en su noticia errónea “La Fiscalía ofrece a la pareja de Ayuso un pacto para que admita dos delitos fiscales”, filtrada por el jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez.

Dicha noticia ya contenía todos los “datos reservados” por los que el Supremo ha condenado al fiscal general, quien en ese momento no tenía ni siquiera el correo al que la noticia hace alusión, particularmente la admisión por parte de Alberto González Amador de dos delitos contra la Hacienda Pública, la cuantía de lo defraudado y la oferta de un acuerdo entre las partes, si bien El Mundo malinterpretó el origen de dicha oferta al publicar todos esos datos reservados.

Sin embargo, la condena al Fiscal General quiebra abruptamente este edificio doctrinal, que en España es fuente de derecho, al igual que la Ley.

El tribunal decide ahora que una nota de prensa sí puede operar como instrumento de revelación de secretos, incluso cuando la información ya había sido recogida por diversos medios y formaba parte del debate público.

En los hechos probados no se identifica un nuevo contenido secreto incorporado por la Fiscalía, pero la Sala opta por integrar la nota en un “contexto global” que amplía la responsabilidad penal más allá de su difusión estricta.

Este razonamiento no solo se aleja de los precedentes, sino que los invalida en la práctica, generando un vacío interpretativo que deja al arbitrio del tribunal cuándo la publicidad previa excluye o no el delito.

La cuestión adquiere por ello un alcance institucional de enorme calado.

Si la jurisprudencia del Supremo es fuente complementaria del ordenamiento jurídico, como establece el artículo 1.6 del Código Civil, la ruptura unilateral de esa jurisprudencia plantea un interrogante mayor.

¿Puede el tribunal contradecir sus propias doctrinas sin motivar de manera reforzada el cambio? ¿Puede hacerlo en un caso con evidente significación política y estructural, como es la condena del máximo responsable del Ministerio Público? ¿Puede hacerlo si el cambio afecta a la protección de derechos fundamentales recogidos en la Constitución, como el 18 -derecho a la honor, intimidad y propia imagen- o el 20 -derecho a la información-?

La respuesta, previsiblemente, deberá llegar desde el Tribunal Constitucional.

Será el órgano de garantías el que determine si esta alteración interpretativa respeta el principio de seguridad jurídica del artículo 9.3 de la Constitución y si el giro hermenéutico del Supremo se ajusta a las exigencias de motivación reforzada cuando se cambia una doctrina previamente asentada.

Mientras tanto, la condena abre un escenario inédito: la línea divisoria entre la comunicación institucional y el delito de revelación de secretos queda, por ahora, difuminada.

Y con ella, el marco de protección jurídica para cargos públicos, funcionarios y órganos del Estado que actúan bajo criterios que, hasta ayer, el propio Supremo consideraba legítimos.

Related articles

THIS IS THE LAST TIME.” Meghan Markle REPORTLY made a private 47-minute call to ex-husband Trevor Engelson just hours before marrying Prince Harry, a moment insiders describe as “unfinished business, not nostalgia.” Allegedly away from cameras and courtiers, the conversation was said to be raw, guarded, and final, with Meghan purportedly insisting, “After tomorrow, my life is not the one you knew,” while a source close to Harry later bristled, “The past doesn’t get a front-row seat.” No recordings, no confirmations — only the deafening silence that followed, as Engelson has never publicly uttered her name again. Palace watchers say that’s the tell: when a chapter ends this abruptly, it’s not closure — it’s a door slammed shut, bolted, and buried beneath a crown

The Truth About “The Last Call” — Meghan Markle’s 47-Minute Phone Call To Ex-Husband Trevor Engelson The Day Before She Married Prince Harry Meghan Markle did not…

“I KNOW THERE IS WORSE TO COME” — ANDREW LOWNIE WARNS SARAH FERGUSON MAY NEVER RECOVER AS SHADOWS CLOSE IN AROUND ANDREW The words land quietly but carry a chilling weight as royal biographer Andrew Lownie surveys a scene already stripped bare, suggesting that for Sarah Ferguson, the damage is not only financial or reputational but existential, a slow unravelling set against years of proximity to scandal and isolation, while allegations continue to circle Prince Andrew, and the lingering question of influence and access refuses to fade, with Lownie pointing to reporting that Jeffrey Epstein sought pathways into royal power through Andrew, a dynamic that has cast a long, corrosive shadow back toward the late Queen Elizabeth II and left those closest to the Duke caught in the fallout, making Ferguson’s current predicament feel less like a chapter closing and more like the prelude to consequences still unfolding, as the institution tightens and the margins grow colder…”

I know there is worse to come, says ANDREW LOWNIE. ‘Homeless’ Sarah Ferguson will NEVER recover from this… while Epstein was using Andrew to get to the…

“Camilla quietly took three of Kate’s prized tiaras from the royal vault, igniting Prince William’s immediate and furious backlash ⚡ The royal vault door had barely closed when Prince William’s face turned thunder-dark. Three of Catherine’s most cherished tiaras, pieces she had worn on landmark occasions and quietly considered “hers,” were gone. Removed on Camilla’s personal order and transferred to her own collection without a single word of warning. Palace insiders say William discovered the move by chance and exploded in fury, reportedly telling aides: “This is unacceptable. Return them immediately.” The confrontation that followed was described as one of the most tense in years, with William refusing to back down and Camilla standing her ground, insisting the jewels belong to the Crown, not to individual wives. What began as a quiet administrative decision has now ignited a firestorm behind palace walls. Catherine, ever graceful in public, is said to be deeply hurt by the loss of pieces that carried profound sentimental value.”

Queen Camilla’s unilateral decision to remove three tiaras from the royal collection, pieces long associated with Princess Catherine’s formal appearances, has plunged the monarchy into one of…

A split-second moment… that said everything about how he’s being raised. During the Christmas service at Sandringham, the crowd pressed in tight — until a small child stumbled and hit the fence. Before adults could even react, Prince George darted forward and helped the child back up, calm and steady like it was the most natural thing in the world. Nearby, Princess Catherine didn’t need to say a word. Her face said it all — that quiet, proud look every parent recognises when they realise: they really did learn it.

When a child fell on the fence in the middle of the crowd, Prince George didn’t hesitate to run quickly to help him up. Prince George ‘killer…

Professionalism 101: Why Treating Your Role as a Service Rather Than a Platform Leads to Lasting Succes

In the modern era of self-branding and digital influence, the line between professional duty and personal promotion has become increasingly blurred. However, long-standing institutions and high-performance environments…

The Power of Silence: Why Princess Catherine’s Quiet Command Is a Masterclass in Conflict Resolution

In the high-stakes world of global diplomacy and the intricate corridors of the British Monarchy, power is often misunderstood as the loudest voice in the room. However,…