Las imágenes de archivo de 2002 muestran a una joven Letizia Ortiz trabajando como reportera de RTVE Canarias durante el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, destacando por su naturalidad, carisma y cercanía con la gente.

Mucho antes de convertirse en un ícono de la realeza española, Doña Letizia Ortiz se destacó como periodista apasionada y dedicada.
Recientemente, imágenes rescatadas del archivo de RTVE Canarias han despertado una ola de nostalgia y admiración, mostrando a una joven Letizia cubriendo el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria en el año 2002.
En aquel entonces, ella formaba parte del equipo informativo de la cadena pública, donde su carisma y habilidad comunicativa ya eran evidentes.
La edición del Carnaval de ese año estaba dedicada al Caribe, y Letizia conectaba en directo desde el vibrante parque de Santa Catalina, un lugar donde la música, los disfraces y el colorido reinaban a plenitud.
Con naturalidad y cercanía, entrevistaba a vecinos y participantes del carnaval, mostrando una clara habilidad para conectar con las personas.
“Estamos muy cerca del escenario entre bambalinas”, decía Letizia, mientras el bullicio del carnaval llenaba el aire.
Es fascinante recordar que, en ese momento, aún faltaban más de doce meses para que su vida diera un giro radical al conocer al entonces Príncipe Felipe.
Las imágenes recuperadas por el programa “Con plumas y a lo loco” revelan a una Letizia joven, espontánea y completamente cómoda en la calle.
Con micrófono en mano, se integraba entre la multitud, mostrando un genuino interés por los detalles de los trajes y el ambiente festivo.

Una de las anécdotas más entrañables de esos días es la entrevista a una niña que, con inocencia, confesaba su sueño de convertirse algún día en la reina del carnaval.
“Me gustaría ser la reina del carnaval cuando sea mayor”, decía la pequeña, sin saber que quien la escuchaba atentamente acabaría siendo la Reina de España.
“¿Quién le iba a decir a esa pequeña que no estaba hablando con una simple reportera, sino con la futura reina?”, reflexionaba Letizia en una de sus intervenciones.
El carnaval canario es conocido por su magia, fantasía, luz y color, y Letizia lo vivía intensamente.
“Hemos venido aquí a verlo y a vivirlo”, afirmaba, mientras transmitía la energía del evento a los televidentes.
Su entusiasmo era contagioso, y su capacidad para conectar con la audiencia era ya evidente.
“Toda una aventura que este año se dedica al Caribe”, comentaba, mientras los ritmos caribeños resonaban en el aire.
A medida que avanzaba la cobertura, Letizia se movía con confianza entre los asistentes, capturando la esencia del carnaval y la alegría de los participantes.
“La reina del carnaval, cuando sea mayor”, repetía la niña, una frase que resonaría en el futuro de Letizia, convirtiéndose en una profecía inesperada.
Nadie podía imaginar que, años después, esa joven periodista sería la figura central de la Casa Real Española.

Las imágenes de Letizia en el carnaval no son solo un testimonio valioso de su trayectoria profesional, sino también una muestra de su naturalidad, carisma y talento comunicativo, cualidades que perduran hasta la actualidad.
En un mundo donde la imagen de la realeza a menudo se asocia con la formalidad, estas escenas revelan a una Letizia auténtica, que se mueve con facilidad entre el pueblo y comparte sus historias con empatía y calidez.
Con el paso de los años, la Reina Letizia ha mantenido esa conexión con la gente, y su experiencia como periodista ha sido fundamental en su papel actual.
Su habilidad para escuchar y comunicarse con los demás la ha convertido en una figura admirada, tanto en España como en el extranjero.
“Me gustaría conocer tu opinión sobre esta noticia”, solía invitar a su audiencia, mostrando su interés genuino por las voces del pueblo.
Hoy, al recordar esos momentos del pasado, se hace evidente que Letizia Ortiz no solo ha sido una periodista excepcional, sino también una mujer que ha sabido adaptarse a su nuevo rol sin perder su esencia.
Su historia es un recordatorio de que, a veces, los sueños de la infancia pueden hacerse realidad de maneras inesperadas.
Y así, la joven reportera que cubría el carnaval se transformó en la Reina de España, llevando consigo la calidez y el carisma que la caracterizaron desde sus inicios.
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